Punta Arenas - Chile
DESTACADO

Sistema Preventivo

La misión y el proyecto de vida de Don Bosco, compartidos por la Familia Salesiana, se manifiestan en un estilo de vida y de acción, que llamamos el Espíritu Salesiano, centrado en la caridad pastoral.  Este espíritu salesiano se encarna y se manifiesta en la experiencia espiritual y educativa que Don Bosco llamó “Sistema Preventivo”. Este pertenece a la esencia misma de nuestra misión; puede ser considerado casi como la síntesis de cuanto Don Bosco ha querido ser, y el núcleo de su programa y proyecto pedagógico y pastoral, confiado especialmente a la Familia Salesiana.

El Sistema Preventivo aparece como una rica síntesis de una experiencia espiritual, una propuesta de evangelización juvenil y una metodología pedagógica.

Experiencia Espiritual 

El Sistema Preventivo tiene su centro en la experiencia del amor de Dios por cada uno de sus hijos.

Esta es una experiencia que nos dispone a acoger al Señor de la Vida en los jóvenes, convencidos de que en ellos, Dios nos ofrece la alegría profunda de encontrarnos con Él, y nos llama a servirlo en ellos, reconociendo su dignidad, renovando la confianza en sus recursos de bien y educándolos para que lleguen a la plenitud de la vida. Esta caridad pastoral crea una relación educativa entre el joven y el educador que actúa convencido de que toda vida, aún la más pobre, problemática y precaria, lleva en sí misma, por la presencia misteriosa del Espíritu, la fuerza de la liberación y la semilla de la felicidad.

Una propuesta de evangelización juvenil

Una propuesta que se inicia con el encuentro con los jóvenes, allí donde viven; valorando positivamente el patrimonio natural y sobrenatural que cada joven posee; que ofrece un ambiente educativo lleno de vida y rico en propuestas; que se hace realidad mediante un camino educativo que da preferencia a los últimos y a los más pobres; que promueve el desarrollo de los recursos positivos que tienen, y propone un estilo de santidad juvenil, es decir, una espiritualidad.

Una metodología pedagógica 

Una metodología pedagógica caracterizada por: querer estar entre los jóvenes, compartir su vida y mirar su mundo con simpatía, atentos a responder a sus necesidades; por la acogida incondicional que se transforma en fuerza de promoción y en capacidad incansable de diálogo; por el criterio preventivo, que cree en la fuerza del bien presente en todo joven, aun en el más necesitado, y trata de desarrollarla mediante experiencias positivas de bien; por la centralidad de la razón, hecha racionalidad de las solicitudes y de las normas, flexibilidad y persuasión en las propuestas; por la religión, entendida como desarrollo del sentido de Dios inscrito en cada persona, y como esfuerzo de evangelización cristiana; por la bondad, que se expresa como un amor educativo que hace crecer y crea correspondencia; y por un ambiente positivo, entretejido de relaciones personales, vivificado por la presencia amorosa y solidaria, animadora y activa de los educadores, y por el protagonismo de los mismos jóvenes.

La Espiritualidad Salesiana

Don Bosco tuvo éxito en su misión de educador y evangelizador porque fue capaz de establecer una síntesis entre actividad evangelizadora y actividad educativa. Dio origen a un estilo de vida cristiana que llamamos espiritualidad salesiana, y que ofrece a todos aquellos que se sienten llamados a participar de su misma misión juvenil. Esta espiritualidad se caracteriza por:

  1. Una espiritualidad adecuada a los jóvenes, que sabe descubrir la acción del Espíritu en su corazón y colaborar en su desarrollo;
  2. Una espiritualidad de lo cotidiano, que propone la vida de cada día, con sus éxitos y fatigas, como lugar de encuentro con Dios;
  3. Una espiritualidad que, centrada en la resurrección del Señor Jesús, se expresa en la alegría, en la actitud positiva de esperanza en los recursos naturales y sobrenaturales de las personas y presenta la vida cristiana como una camino de felicidad, según las bienaventuranzas del evangelio;
  4. Una espiritualidad de la amistad y de la relación personal con el Señor Jesús, conocido y frecuentado en la oración, en la Eucaristía y en la escucha de la Palabra de Dios;
  5. Una espiritualidad de comunión eclesial vivida en los grupos y sobre todo en la comunidad educativa, que une a jóvenes y educadores en un ambiente de familia en torno a un proyecto de educación integral de los jóvenes;
  6. Una espiritualidad del servicio responsable, que suscita en los jóvenes y adultos un renovado compromiso apostólico por la transformación cristiana del propio ambiente hasta el compromiso vocacional; y
  7. Una espiritualidad mariana, que se abandona con simplicidad y confianza en el materno auxilio de la Virgen María.