Punta Arenas - Chile
DESTACADO

Dimensiones Educativas

Estas cuatro dimensiones que presentamos a continuación, constituyen una unidad en la persona, que crece y madura a través de la acción educativa según su sexo, edad y situación concreta; por tanto en nuestra labor educativa tenemos presente la edad, el nivel de personalización y socialización, las experiencias y el entorno familiar-social, que condicionan el proceso de educación integral.

DIMENSIÓN EDUCATIVO PASTORAL.

La educación integral exige el desarrollo armónico de las diferentes capacidades de la persona. La dimensión en la FE, en el proceso hacia la madurez humana presta atención a los siguientes aspectos:

Psicomotrices, que posibilitan la realización y organización del propio esquema corporal:

  • Habilidades sensoriales.
  • Capacidad de expresión artística y corporal.
  • Diversos aspectos de la cultura física y deportiva.

Afectivos, que desarrollan actitudes de:

  • Aceptación personal y autoestima.
  • Relaciones interpersonales constructivas.
  • Sexualidad integrada y madurez afectiva.
  • Equilibrio ante los problemas y situaciones de la vida.

Intelectuales, que favorecen el desarrollo de los diferentes procesos generales y específicos:

  • Comprensión, memorización y aplicación de principios a situaciones nuevas.
  • Capacidad de análisis, relación y síntesis.
  • Asimilación de contenidos científicos.
  • Sensibilidad artística y estética.
  • Desarrollo de la propia creatividad.
  • Uso de las nuevas tecnologías y valoración de su impacto en nuestra sociedad.
  1. Éticos y espirituales, que favorecen la capacidad de juicio y discernimiento con el cultivo de las siguientes actitudes y valores:
  • Sentido del misterio de la propia existencia.
  • Sentido de Dios y reconocimiento de otro como hijo de Dios.
  • Sentido crítico y búsqueda de la verdad.
  • Disposición hacia la libertad y la tolerancia.
  • Compromiso por la justicia y la paz.
  • Sentido de la gratuidad y el voluntariado.

DIMENSIÓN EVANGELIZADORA-CATEQUÉTICA.

La evangelización de los niños y jóvenes es la primera y fundamental finalidad de nuestra misión. Nuestro proyecto está radicalmente abierto y positivamente orientado a la plena madurez de los jóvenes en Cristo.

La formación espiritual está en el centro de todo el desarrollo de la persona. Acompañamos y cualificamos el crecimiento humano con un itinerario de evangelización y educación en la fe.

Procuramos que todos los elementos educativos: del ambiente, de los procesos, de las estructuras, de los contenidos curriculares y de las relaciones sean coherentes y estén abiertos al Evangelio.

Promovemos el desarrollo de la dimensión religiosa de la persona, mediante:

  • Una educación en valores y actitudes que desarrollen la disponibilidad a la fe y la apertura a Dios.
  • Una formación religiosa sistemática y crítica que ilumine la mente y robustezca el corazón.
  • Una actitud de apertura, respeto y diálogo entre las diversas religiones.

Ofrecemos un primer anuncio del evangelio que favorezca una verdadera experiencia personal de fe, mediante:

  • La presentación significativa de la persona de Jesús.
  • El contacto directo con la Palabra de Dios.
  • La interpretación de la realidad personal, humana y del mundo desde las claves evangélicas.
  • Momentos fuertes de celebración y de oración personal y comunitaria.
  • Encuentros significativos con creyentes y comunidades cristianas de ayer y de hoy.

Proponemos itinerarios diversificados de educación en la fe, partiendo de las diferentes situaciones en que se encuentran los jóvenes, según los valores de la Espiritualidad Juvenil Salesiana. Iniciamos a los niños y  jóvenes en la participación de la liturgia y de los sacramentos.

Animamos a una apertura misionera, que haga a los jóvenes testigos y anunciadores creíbles de la fe en su propio ambiente.

DIMENSIÓN VOCACIONAL.

Nuestro proyecto de educación y evangelización tiene como centro a la persona. Con él favorecemos su plena realización, que ha de concretarse en el descubrimiento de la propia opción vocacional. Esta es la meta de todo el proceso de maduración humana y cristiana.

Por esto, la opción vocacional es una dimensión siempre presente en todos los momentos, actividades y fases de nuestra acción educativo – pastoral.

Mediante el desarrollo de esta dimensión:

  • Ayudamos a los estudiantes a situarse como personas y creyentes en la sociedad y en la Iglesia.
  • Les acompañamos en la formulación de su propio proyecto de vida.

Creando un ambiente educativo adecuado, cada estudiante puede ir encontrando elementos que le ayuden a definir este proyecto en relación a su estado de vida, trabajo o profesión, opción sociopolítica y opción religiosa.

El desarrollo de esta dimensión vocacional implica algunos aspectos preferenciales:

  • El servicio de orientación dirigido a todos los jóvenes.
  • La constante atención para descubrir y acompañar con iniciativas diferentes y apropiadas las vocaciones de particular compromiso en la sociedad y en la Iglesia.
  • Una especial responsabilidad para el discernimiento y el cultivo de las semillas de vocación salesiana, tanto consagradas como seculares. Estos tres aspectos se apoyan y se complementan mutuamente.

Nuestra Escuela valora y programa una acción orientadora explícita para ayudar a cada joven y apoyar a sus familias. Para ello:

  • Aprovecha las posibilidades de orientación que ofrecen tanto los contenidos de la enseñanza como las experiencias educativas.
  • Brinda una ayuda específica en los momentos más difíciles de las etapas evolutiva y de la vida escolar.
  • Facilita servicios especializados de orientación y psicopedagógicos.
  • Ofrece una atención especial a quienes muestran signos vocacionales hacia un mayor compromiso por el Reino de Dios.

Las características de esta acción orientadora exigen la corresponsabilidad de todos los que compartimos la acción educativa, según nuestras respectivas opciones vocacionales, y en sintonía con la familia y la sociedad.

DIMENSIÓN ASOCIATIVA.

La experiencia asociativa es una de las intuiciones pedagógicas más importantes y una dimensión fundamental de la educación y evangelización salesiana.

Se constituye como:

  • Lugar de la relación educativa y pastoral, donde educadores y jóvenes viven la familiaridad.
  • Ambiente donde se hace experiencia de los valores salesianos y se desarrollan los itinerarios educativos y de evangelización.
  • Espacio donde se promueve el protagonismo de los mismos jóvenes.

Mediante la dimensión asociativa pretendemos ayudar a nuestros destinatarios a crecer en:

  • La capacidad de percibir y vivir en profundidad el valor del otro y de la comunidad.
  • La disponibilidad a participar, intervenir y comprometerse en el propio ambiente y el entorno social.
  • La experiencia de Iglesia como comunión y servicio, madurando en ella la propia opción vocacional.

El desarrollo de esta dimensión asociativa implica privilegiar algunas opciones:

  • El grupo, considerado el ámbito más eficaz para la construcción de sí mismo.
  • El ambiente, como apertura a todos los niños y jóvenes, que promueva una pluralidad de propuestas según los diversos intereses y sus niveles de desarrollo personal.
  • Las propuestas graduales de inserción y de compromiso en la vida social y eclesial.
  • La colaboración activa en la construcción de una sociedad más justa, en paz y libertad, que promueva la dignidad y los derechos humanos.
  • El reconociendo de lo positivo de cada  niño/ joven, de sus potencialidades y su capacidad de corresponsabilidad.
  • El acompañamiento personal que sugiriere, motiva y ayuda a crecer en la vida cotidiana.

En nuestro colegio es cada vez más frecuente la diversidad social, cultural y religiosa de la que proceden los niños y jóvenes. Como colegio salesiano asumimos esta realidad como oportunidad para el desarrollo de una mentalidad abierta y solidaria, así como para una nueva ciudadanía activa, pacífica y democrática.

Persuadidos de que necesitan ayuda y apoyo en su proceso de maduración, tratamos de ofrecerles un acompañamiento respetuoso, cercano, dinámico y sugerente, que les ayude a desarrollar todas sus capacidades.